Descubrir como funciona el miedo y la confianza en el cerebro es apasionante. Muchas personas me escriben o me confiesan en eventos que llevan tiempo intentando confiar en las cosas que ocurren en su vida pero que no hay manera. Normalmente les suelo preguntar “¿Por qué o para qué quieres confiar?” y suelen responderme “hombre pues para no pasarlo mal” o “para ver si encuentro trabajo/pareja de una vez”. Y aquí descubrimos el pastel.

Negociamos constantemente con la vida. “Vida yo confío en ti, pero tienes que hacer que apruebe la oposición o que me asciendan en el trabajo”. ¿Y por qué negociamos? Porque tenemos miedo. Tenemos miedo de fracasar o de no tener tiempo, tenemos miedo de que se acabe una relación o de que algo malo le ocurra a un ser querido.

Recuerda que el miedo utiliza las mismas redes neuronales de la confianza para funcionar y, como consecuencia, no pueden estar activas al mismo tiempo: o confías o tienes miedo.

Mírate. En la respuesta a la pregunta “¿Por qué o para qué confío?”, podemos ver claramente que nuestra confianza tiene su origen en el miedo. Por lo tanto, en realidad no estamos confiando, solo hemos disfrazado al miedo de confianza. Recuerda que el miedo utiliza las mismas redes neuronales de la confianza para funcionar y, como consecuencia, no pueden estar activas al mismo tiempo: o confías o tienes miedo.

Ten siempre presente que la confianza de por sí es honesta y no hace falta un motivo para confiar.

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